De esas cosas especiales que he notado en Santiago

Santiago es diverso, muy diverso. Diversidad en cada esquina y avenida. Pero aún así hay conductas únicas en sus habitantes, que las hacen características de la Gran Ciudad.

Basado sólo mi experiencia personal -por ende no absoluto-, he notado algunos elementos que me parecen extraños, no en el sentido despectivo, sino cosas singulares que al menos sólo he visto aquí.

Vamos con algunas, a ver si concuerdan con partes de ellos.

1 – Descuido con la luz

En Santiago no sé qué despreocupación tienen por la luz, que la dejan prendida en todos lados, tanto en casa como en los trabajos. Es realmente impresionante.

En Arica (norte de Chile y de donde vengo por si no sabías) sabemos de cuentas caras, por lo que por años se nos ha enseñado a economizar. Es algo que aprendes a retos y enojos. De pronto llegas a Santiago… ¡y es todo al revés!

Hay una despreocupación impresionante que me hace repetirlo: sí, preocupante. Y no sólo hablo de la luz artificial para estar iluminado (duh!), también con enchufes, de cargadores, de equipos musicales, TV y un largo etcétera.

Imagino que es porque por décadas han tenido una de las cuentas de luz más baratas de Chile pero no puede ser eso excusa para derrocharla. Recientemente el Gobierno aplicó un alza para las comunas de Santiago, lo que espero motive a que cuiden en algo su luz.

2 – Obvio, también el gas

Es una de las cosas que igual me sorprende, pero que por la vida y el clima comprendo totalmente. En mi ciudad el agua llega a ser hasta tibia, en verano aún más. Incluso con todo el sarro, llega a ser agradable bañarse.

Acá no, es fría y por ende, incluso en verano pareciera necesario prender el calefont o thermo.

Hay que añadir que la mayoría de los edificios en Santiago usan servicio de gas instalado, por lo que no andan preocupados de prender o apagar el calefont, por ejemplo. En mi mayoría de experiencia ha sido lo contrario, de ahí el hacerlo notar en esta lista.

3 – Comer parados

Santiago es una ciudad para trabajar. Es la prioridad de muchos de los que vivimos acá. Nos venimos porque no hay oportunidades en nuestras regiones y bueno, llegamos a la metrópolis.

El tiempo, por ende, es oro y es muy común que en la hora de almuerzo todo se haga rápido. A veces no hay ni para una hora, por lo que es bastante común el pillar a personas comiendo paradas. Es lo que ha visto sobre todo en esos locales de comida rápida, como Juan Maestro, que tienen mesones dedicados a eso. Lo mismo en otros lugares similares dentro de estaciones de Metro.

4 – Ciclistas

Una cosa que le valoro mucho a Santiago, es su respeto y espacio a quienes eligen la bicicleta como su único medio de transporte. Es cierto que hay mucho que mejorar, pero es envidiable los kilómetros de ciclovías que tienen.

Elegiría de hecho andar en bicicleta pero a) Vivo cerca del trabajo y b) Los automovilistas de acá son cosa seria, y pasaría peleando.

Como sea, todo bien con ellos (los ciclistas), excepto cuando se meten en la vereda y te asustan porque iban tras tuyo sin que nunca lo supieras.

Me ha pasado de hecho que haces un movimiento para cambiar ‘de pista’ dentro de la vereda, cuando un ciclista se te cruza y ni te miran de reojo para decir “sorry”. En otra ocasión choqué con uno que venía en sentido contrario.

Consejo: Camina recto o al menos inténtalo, sobretodo si vas con audífonos y ves que no hay ciclovías cercanas, pues es muy seguro que hay ciclistas rondándote.

5 – El santiaguino antiguo v/s santiaguino moderno

Okey, esto no es una gran curiosidad dentro de lo que es vivir en Santiago, pero no podía dejarlo fuera como otra observación realizada en mis ya dos años acá.

Si hay una forma fácil de diferenciar a un santiaguino antiguo de uno moderno -digamos moderno por decirlo así como alguien que vive más de 15 años en Santiago- es la forma de ubicarse.

Resulta que si uno dice que quiere llegar a tal lado, lo más lógico es que te digan altura de estación de Metro u alguna referencia de edificio famoso, también no está el que te dice Google Maps (que se ocupa y sirve bastante). Bien, ese podríamos decir que es un consejo del santiaguino moderno.

El santiaguino antiguo te dice por paradero. Y eso, señoras y señores, es que me hablen en chino. Ya me ha pasado que quiero llegar y me dicen el lugar, cerca del metro y le meten el paredero Nº tanto con su calle o avenida.

Pues bien, para la mayoría de las casos Google Maps es mi copiloto, así que el andar molestando a la gente es cada vez menor: ahí le prendo velitas a Google 🤓

 

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